Me vence la aparente emergencia por despertar, una vez que las máquinas me han dejado dormir en un oasis producto de lo que pretendo exponer.
Recibí la semana pasada un correo de una vieja... amiga, muy querida y de quien me alegró encontrarla en el mismo lugar donde nos despedimos hace ya tiempo: levantando la voz frente a lo que parece ciego, sordo y necio। Como era de esperar, pasará algún tiempo para que eso cambie, pero para ello habrá que seguir participando... y en realidad puede ser muy fácil, por ejemplo empezar desde aquí.
Después de varias semanas de dispersión, de desenfrenada búsqueda de aquello que satisficiera y llenara nuevamente mi inquieta cabecita, comencé un curso vía electrónica (e_learning, para que suene serio) de cierta metodología de prevención del crimen a través del diseño ambiental. Si colegas, aún no los he abandonado, tengo la firme esperanza de encontrar en esta metodología algunas pistas que me enseñen transformaciones sociales desde el diseño urbano. Tarea que ya desde el año pasado me mostraba lo débil de nuestra competencia en estos asuntos, cosa que hace ya años especulaba era la realidad.
La prevensión situacional. La primera vez que me recomendaron mirar el contenido de esta rimbombante palabrita me quedé igual que ustedes, entre helado y zombie. Sí, como los de saguayo, con los pelos de punta. No me detendré ahora en desmenuzar toda su teoría y metodología, para ello les habilitaré un 'link' (esa palabra si me gusta) hacia un breve trabajo que la describe, al igual que teorías de criminalidad relacionadas; pero sobretodo, y para conectar con el texto referido de la infatigable e imprudente amiga (de quien también subo un link del blog y texto referido), quiero recalcar el trabajo de una periodista gringa, Jane Jacobs, que hace ya casi medio siglo (1961) escribiera un libro con el título: Muerte y vida de las grandes ciudades norteamericanas. Quien lo conozca perfecto, le vendrá bien una repasadita; a quien no, espero contagiarle los deseos por aprehenderlo y participar desde su trinchera.
Sí, casi medio siglo; y mientras leía este tabique viejo y rasgado (con hojas de papel de verdad, de ese que cierto tipo de avispas gustan para engendrar su 'prole') no daba crédito del gran parecido a nuestra realidad hoy 50 años después y en latitudes y culturas completamente distintas... distantes en muchos sentidos, sabiendo también del cambio en la sociedad. Pero aún así me producía una enorme admiración que el problema de la seguridad ciudadana en las ciudades desde entonces se estuviera planteando y que fuera el mismo tema de debate actual. Admiración o tristeza, no se qué sea más ingenuo.
Desde los ojos de una periodista, unos ojos muy entrenados, se aprecia una ciudad, un pedazo de ciudad, una calle, una vecindad llena de vida, de relaciones, de comunicación, de solidaridad entre los que la viven. Algo que en nuestra inmensa ciudad se ha desvanecido, se ha desintegrado y mutilado por cercas, vallas, casetas, alambres, púas,... , que a mi en lo personal me había expulsado. Y creo que era predecible siguiendo el modelo social y económico de la 'superpotencia' donde nacía esta crítica. Y han pasado 50 años que creo se nos ha olvidado (quizás algunos nunca lo conocimos) el origen en la nuestra sociedad.
Sumado al mensaje de la 'impru', me contaban que los medios sugerían no publicar fotografías en las páginas de medios electronicos pues eran fuente de información para los raptores. Imaginar solamente que además de habernos metido en nuestras casas-castillos de seguridad, nos recomienden ahora ni siquiera comunicarnos, bueno! ¿Pues no es lo que han hecho siempre, embrutecernos?!
Así que no!, como dijera desde hace una década el 'jefe mínimo', arquitecto que tuviera en buena reputación entonces, no habrá que ceder el terreno, el territorio, la calle. Sonará muy fácil decirlo y más si uno está afuera, como me dijera una amistad de gira por estos rumbos (los invito a ver las noticias, "el león no es como lo pintan", aunque si hay un margen de diferencia), pero sé que representa un esfuerzo, vencer todas las barreras. Si ser idealista, pero prefiero ser eso que la apatía, el miedo, la defensa del interés individual, caminos alternos mucho más fáciles y sobre los que se ha construido nuestra sociedad en las últimas décadas, desde la casa, la calle hasta todo aquello que te rodea.
Y creo que no será sólo de buenas intenciones y salir y ya está, sino mirar por esa sociedad y pensar en el desequilibrio, una vez más pensar no nada más en lo que tengo sino en lo que al otro le falta, lejos de caridades y con ideas claras. Educación para la lucha contra la dependencia de las drogas y el narcotráfico, generar dinámicas de desarrollo económico interno, a una escala local, sólidas y sostenibles, un sistema de participación ciudadana superior a la decadente democracia institucional. En una palabra: comunidad.
Resulta demoledor como estribillo final el saber por las noticias que el gobierno solicita incrementar 40% el gasto anual en seguridad. Mejores y más policías, armas y sistemas, seguramente necesarios. Pero ¿y que hay de una política integral?
de la impru: maiteazuela.blogspot.com
teoría sobre la prevención situacional:

1 comentarios:
Oye flojo, ya escribe más en tu blog. Regalanos fotos de barcelona, enseñanos tus nuevas ideas. Despierta. Y gracias por el post.
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