Diario de reflexión sobre la gestión, intervención y diseño del espacio público contemporáneo. Ejercicio comparativo de la realidad europea y latinoamericana.
Su pertinaz lucha contra la máquina, me recuerda aquella librada por Sarah connor, sin la clavadez del fin del mundo y más como un ardid publicitario para su espacio bloggero architexte. Debo decir que nada más apropiado, pues su noble, aunque pintoresca causa todavia tiene una cuota de seguidores diggamos, incipiente.
No es mucho, pero ahi le dejo el post para provocar algún debate, igual de incipiente, igual de pintorezco.
¿Queonditas!, mi querido y saturado de ruido Nacho, creo que ahora hasta añoras el ruido constante pero de baja intensidad de la Ciudad de México; solo espero que tu caracter no se agote y sigas optando por la creativad en contra de la bestia.
Eso hace pensar o más bien repensar esa vieja idea de rescatar el centro; pero para rescatarlo de algo, no es necesario joderlo más; o valdrá más la pena el rescate de de un moribundo que el de un simple enfermo, pero creo que aunque así lo fuera no habría que hacer que un simple padecimiento llegue a tales condiciones, al menos no provocarlas (confieso que para los constructores, ha de ser divertido el ver a los neuróticos vecinos, entre los cuales te incluyo).
2 comentarios:
Su pertinaz lucha contra la máquina, me recuerda aquella librada por Sarah connor, sin la clavadez del fin del mundo y más como un ardid publicitario para su espacio bloggero architexte.
Debo decir que nada más apropiado, pues su noble, aunque pintoresca causa todavia tiene una cuota de seguidores diggamos, incipiente.
No es mucho, pero ahi le dejo el post para provocar algún debate, igual de incipiente, igual de pintorezco.
Saluts!
¿Queonditas!, mi querido y saturado de ruido Nacho, creo que ahora hasta añoras el ruido constante pero de baja intensidad de la Ciudad de México; solo espero que tu caracter no se agote y sigas optando por la creativad en contra de la bestia.
Eso hace pensar o más bien repensar esa vieja idea de rescatar el centro; pero para rescatarlo de algo, no es necesario joderlo más; o valdrá más la pena el rescate de de un moribundo que el de un simple enfermo, pero creo que aunque así lo fuera no habría que hacer que un simple padecimiento llegue a tales condiciones, al menos no provocarlas (confieso que para los constructores, ha de ser divertido el ver a los neuróticos vecinos, entre los cuales te incluyo).
Un beso a los dos desde el Defectuoso.
Enrique
Publicar un comentario en la entrada